La redención de Bert Trautmann

Cuando vaya al Etihad, estadio del Manchester City, tómese la foto con Sergio Agüero, Yaya Touré, David Silva y los demás pero ante todo, por favor, tómese una foto con la majestuosa estatua en mármol del arquero captando un balón que encontrará durante su visita.

Es un homenaje a uno de los héroes más significativos en la historia del fútbol cuya historia de perdón y superación le voy a contar.

Bernhard, con apenas 10 años, en 1933, es miembro de las juventudes hitlerianas. Sólo replica lo que ve: odio, xenofobia y racismo. Es un niño que no escogió el nazismo; el nazismo lo escogió a él. El Canciller Hitler prepara su ofensiva; la guerra está a la vuelta de la esquina.

Bernhard, ahora con 17 años, ha decidido unirse a las fuerzas aéreas nazis, la famosa “Luftwaffe”. Europa estaba herida y Alemania, ávida de venganza. Hitler vio en sus pares miedo e indecisión. Había llegado el momento de la invasión.

Bernhard, 21 años, sigue vivo, de milagro. La caprichosa guerra lo habrá llevado a cometer actos impensados; prisionero él mismo de esa espiral bélica donde sobrevivir se vuelve el único fin. En 1944, los nazis se repliegan; están heridos. Los británicos lo capturan. Es ahora un prisionero de guerra. No le fue tan mal; de su pelotón de mil soldados sólo sobrevivieron noventa. Lo espera su nueva casa, la prisión en Inglaterra.

Bernhard, ha cumplido 24 años, los ingleses ahora le dicen “Bert”. No es de cariño; sencillamente es más fácil de pronunciar. Estamos en 1947, dos años después del final de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo cumplido su pena, a Bert le han ofrecido la repatriación a Alemania. Él ha preferido quedarse. ¿Por qué no? Le gusta el fútbol. Es un arquero con gran potencial y qué mejor lugar que Inglaterra para demostrar su talento.

Bert, 25 años, firma por el Manchester City en 1949. Así de bueno era. No obstante, el repudio es total; la hinchada lo quiere linchar. El odio no se hizo esperar: ¡un nazi no podía jugar en la liga inglesa! ¿Se imagina la polémica? Con los recuerdos de la guerra aún frescos, la indignación era normal. La decisión, en todo caso, ya estaba tomada.

Bert, 29 años, ya es un ídolo en Manchester. No sólo eso; en 1952 lo buscan de todos lados. Se ha convertido en un arquero codiciado por los mejores equipos del mundo, pero su objetivo sólo es uno: quiere volverse una leyenda en el Manchester City, ese club que le devolvió el color a su vida cuando todos lo querían linchar. Bert quería retribuirle a los “Citizens” la confianza que depositaron en él.

Bert, el 5 de mayo de 1956, a las 4:22 p.m, con 33 años, se acaba de romper cinco vértebras de su cuello dejando la vida por un balón. Él no lo sabe. Sólo importa una cosa: está en el estadio de Wembley y faltan 17 minutos de la final de la Copa F.A contra el Birmimgham. Si hay una ocasión para retribuirle al club su confianza, es esta. Bert se negó a salir del terreno a pesar del dolor. Siguió tapando; atajando misiles, en esta, su guerra personal por demostrar que ese antiguo nazi era alguien que merecía una segunda oportunidad. Salieron campeones.

Bert, con 41 años, ha decidido retirarse del fútbol en 1964. La hinchada del Manchester City, esa misma que lo quería linchar hace quince años, ahora lo aclama, lo vitorea; lo despide en su partido de homenaje en medio de lágrimas. Al final habrá jugado 545 partidos para el City. Se recuperó parcialmente de su lesión en el cuello pero las inevitables secuelas le recordaron siempre aquella tarde loca donde se rompió cinco vertebras con tal de saldar la deuda con su equipo del alma.

Bert, tiene ahora 81 años, y el 1 de noviembre de 2004 lo acaban de condecorar con la Orden del Imperio Británico de manera honorífica. Se trata de la distinción más alta que otorga el Reino Unido. Este antiguo nazi, a través del fútbol y su devoción por Manchester City, había acercado a dos antiguos enemigos. Le dedicaron un concierto por lo alto donde se recordó aquella vez cuando Lev Yashin, la “Araña Negra”, dijo que los dos mejores arqueros del mundo eran él y… Bert.

Bernhard Carl “Bert” Trautmann falleció el 19 de julio de 2013 a los 89 años. Si un antiguo nazi fue perdonado en Inglaterra a través del fútbol, que ojalá eso nos ponga a pensar en Colombia. El perdón pasa por dar esa segunda chance.

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